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¿Cómo afrontar la transiciones desde el punto de vista de la comunicación? El fichaje de Pep Guardiola por el Manchester City

PepBayern

Pep Guardiola y el Manchester City hicieron público su acuerdo el pasado uno de febrero; mediante comunicado oficial, el equipo de la Premier hizo oficial el fichaje del actual entrenador del Bayern para las próximas tres temporadas. Un nuevo reto para el técnico de Sampedor tras su paso por el Fútbol Club Barcelona y el equipo de la Bundesliga.

Según las declaraciones realizadas por ambas partes (Manchester City y Pep Guardiola), el anuncio del acuerdo se hizo público para frenar la rumorología[1] que podría generar malestar, incomodidad, incluso perjudicar el rendimiento de ambos equipos; incluso, por respeto a Manuel Pellegrini, el actual técnico del City.

Sin embargo, el anuncio, más que zanjar polémicas o acallar voces, no ha hecho más que acrecentar el malestar entre los diferentes actores del “partido”; a pesar de que Guardiola afirmara que era “como una mujer” y por tanto sabía “hacer dos cosas a la vez”, lo cierto es que la gestión de la comunicación no está siendo fácil para el director técnico del Bayern; se enfrenta a unos medios con los que ha tenido varios roces; a ello se le suma la actitud de la propia afición o los jugadores. Si bien no se han manifestado públicamente, la lógica nos lleva a concluir que una vez que eres consciente de que el “jefe” no va a estar la próxima temporada, la necesaria fluidez relacional que tiene que reinar en cualquier club es noticia por su ausencia; no se busca el engagement; ¿para qué trabajar y consolidar la comunión interna con una persona que se sabe que se va a ir?

En estas circunstancias, la gestión de la comunicación estratégica es más necesaria que nunca; Guardiola, como personalidad con gran proyección pública, ha de utilizar las técnicas propias de la comunicación profesional; técnicas como la equidistancia y la autocrítica que le ayuden a superar los obstáculos propios de tener a una audiencia adversa, o, al menos,  fría y/o distante.

No cabe duda de que apelar a los colores, al escudo o a la emoción no son estrategias creíbles; tampoco utilizar recursos retóricos como el humor o la ironía[2] que puedan volverse en su contra.

El objetivo de Guardiola, desde el punto de vista comunicativo, debería dirigirse a consolidar la imagen de “tecnócrata”  y “gestor” del colectivo; un director técnico; autocrítica, neutralidad, respeto máximo y elegancia hacia todos los públicos. Todo ello, quedará grabado en la retina siempre y cuando consiga buenos resultados deportivos. En caso contrario, es posible que la opinión pública y publicada le responsabilice y le achaque falta de compromiso.

En definitiva, una situación complicada de gestionar; y todo, probablemente, por una deficiente gestión en el timing a la hora de comunicar su adiós. ¿Ha sido peor el remedio que la enfermedad? Pronto lo sabremos.

[1] Para todos los interesados en profundizar en cómo se difunden las falsedades, por qué las creemos y cómo podemos combatirlas, se recomienda la lectura del libro Rumorología (Debate, 2010), escrito por Cass R. Sunstein, actualmente profesor en la Universidad de Harvard y previamente responsable de la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios en la Casa Blanca (2009-2012).

[2] En los últimos tiempos ha habido pocos entrenadores que han sabido dominar los tempos y el  recurso de la ironía y el humor en las ruedas de prensa como Carlo Ancelotti. Por cierto, te aconsejamos que estés atento porque en apenas unas semanas se pone a la venta el libro del que fuera entrenador del Real Madrid. Bajo el título Quiet Leadership. Winning Hearts, Minds and Matches, Ancelotti, pone en valor su experiencia en grandes clubes como Chelsea, PSG o Real Madrid, entre otros, dirigiendo a iconos como Z. Ibramovic, Cristiano Ronaldo, D. Beckham.

 

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